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Del Fast Thinker al Fast Blogger

Una breve revisión a la obra de Pierre Bourdieu

Cuando me encontraba redactando el post sobre Comunicación Slow estuve varios días pensando en cómo este tema se unía a lo que el célebre sociólogo Pierre Bourdieu hablaba en su obra “Sobre la televisión”. De hecho en el libro de Comunicación Slow (y la publicidad como excusa) se le hace un guiño al concepto de los Fast Thinkers expuestos por el intelectual francés. Yo quiero utilizar este termino para proponer su nuevo estado en forma de Fast Bloggers, pero no adelantemos acontecimiento.

Durante estos días he tomado fuerza para enfrentarme de nuevo a su libro “Sobre la televisión”. Un texto denso y complicado en la forma y en el fondo, pero a la vez muy instructivo y que sigue estando hoy muy vigente, aun siendo publicado allá por 1996. Este libro hace certero esto de que los buenos razonamientos permanecen inalterables en el tiempo y extrapolables en el futuro, por lo que invito a su lectura.

Yo me he permitido la libertad de adaptar las palabras de Bourdieu al contexto actual digital y al internet que estamos construyendo. Habrá a quien le guste más o menos sus ideas, pero este ha sido uno de los personajes más influyentes en el campo de la sociología y sus teorías, han sido siempre perfectamente argumentadas, por lo que los que nos dedicamos a esto deberíamos al menos pararnos a conocerlas.

No se preocupen, no quiero ponerme a la altura de este gran pensador, sino servirme de él para desarrollar algunas ideas menos profundas, más estériles y, sin duda, no tan consensuadas:

Recordando las palabras de Pierre Bourdieu

En su libro-conferencia Bourdieu centra su discurso en una crítica a la televisión como medio dominante, yo quiero intentar extrapolar sus argumentos a internet, salvando las distancias y las capacidades. Considero esto pues me parecen interesantes sus planteamientos y los veo patentes en los medios digitales. Ustedes como siempre podrán criticar o avalar mi reflexión y así poder entablar una conversación más productiva para todos.

Bourdieu comienza su exposición con una declaración que merece la pena recordar, matizándolo un poco al contexto que intento explicar y cambiando el foco de la televisión a internet:

“Deseo, aunque sin hacerme muchas ilusiones, que mis análisis no sean percibidos como ataques contra comunicadores y contra internet por no se qué nostalgia trasnochada (…)o por un rechazo, igual de reactivo y regresivo, de todo lo que Internet puede a pesar de sus pesares aportar a través de ciertos códigos y estrategias de comunicación.

En su libro Bourdieu expone una visión de la televisión como un pasto para las ideas preconcebidas, la censura y el control de la sociedad, alimentada por la complacencia narcisista del ámbito comunicacional (periodístico), especialmente propenso a proyectar una crítica engañosa y a una actitud presuntuosa En definitiva, defenestra la televisión por haberse convertido en un agente de control y banalización, aun cuando tenía las cualidades para convertirse en un instrumento extraordinario de cambio.

Yo sin ser tan negativo ni saber tanto, veo cierto paralelismo con el internet que estamos construyendo. Un mundo online que tenía tanto que darnos, esta acabando por ser un brazo más del mundo existente con sus pros pero también con sus muchos contras. En el sector de la comunicación, por ejemplo, sigo viendo grandes oportunidades de acercarse a los públicos o stakeholders, pero veo en muchos de los nuevos comunicadores (bloggers, periodistas, “expertos”, gurús, etc.) eso que Bourdieu veía en el periodismo televisivo: Una megalomanía y una búsqueda por la audiencia más allá del mensaje que roza la prostitución y el engaño.

Veo una superficialidad reinante; hoy cuando la gente tiene más información a su mano a golpe de click, es cuando más se consumen textos superfluos, repetitivos y en cierto punto hasta diría engañosos. Ese ansia por la audiencia y el reconocimiento online, ha hecho que se deje de lado el pensamiento crítico y reposado para abrazar el oportunismo y la exposición. Con esto me refiero a los sitios que ofrecen contenido vacío, rápido y repetido; a fin de cuentas, un contenido para consumir.

Ojo, no todo es blanco o negro. Existen sitios en Internet que son autenticas joyas tanto en el mensaje como en el discurso. Sin embargo es una tónica muy común, especialmente en algunos sectores (como el de la comunicación, marketing, etc) que sí responden al patrón de Bourdieu y a uno mis conceptos preferidos el “Fast Thinking”.

El boom de los blogs de comunicación, marketing o “marketing de contenidos”, el boom del Copy & Paste

Estos años de evolución digital, marca personal, redes sociales y acceso a internet ha supuesto un boom en la creación de espacios de contenido en todos los ámbitos: belleza, salud, moda, deporte, familia, humor y un largo etcétera. También en el ámbito de la comunicación, el marketing y el nuevo dorado “el marketing de contenidos”, (sí tienen razón entre ellos recién nace TWR). Mi exposición se centra en estos pues es el sector que más puedo dominar, pero se podría extrapolar a las demás temáticas pues parece una práctica común: El Copy & Paste, al que volveré más adelante.

En su obra Bourdieu se muestra especialmente crítico con los periodistas, aunque sin culparlos, destripando las duras coerciones que sufren tanto por los superiores como por la economía y la rentabilidad. También critica la capacidad de los medios para crear “expertos” de todo que ni siquiera son respetados en su campo. Se refiere a ellos como personajes que por tener un altavoz se creen con derecho a decir y asumir cosas que ni ellos mismos comprenden.

El ilustre sociólogo llegó a decir que aunque no se puede plantear dejar de hablar en televisión, si se quiere decir algo hay que poner condiciones como que el tiempo no esté limitado, el tema no sea impuesto y no haya nadie para llamar al orden.

Yo extrapolo esto a internet. No veo defendible el hecho de no participar en la conversación de Internet, tanto en el mundo hipertextual como en las redes sociales, pero sí que no podemos dejarnos cegar por la inmediatez del tiempo ni por la imposición del tema, aunque tampoco de las tendencias imperantes.

Con el tiempo me refiero a esta manía de que hay que decir algo a todas horas, y lo más rápido posible. Una manía llevada al máximo nivel en esto de intentar publicar, por ejemplo, un artículo diario en un blog personal/profesional con el objetivo de ganar notoriedad y notabilidad. O el hecho de que el contador de engagement social se convierta una especie de fuente para que se mire en ella los narcisos de hoy en día.

Con la imposición del tema, me refiero al SEO y a la búsqueda de las palabras claves para el posicionamiento. Muchos de los blogs personales, profesionales o corporativos buscan un posicionamiento en X palabra clave sea cuales sean sus objetivos. Dependiendo de sus capacidades buscan una estrategia de “long tail”, una estrategia de contenido masivo, así como la clásica colaboración o pago con medios de gran calibre. No tengo nada en contra de estas prácticas, pero veo que en todos se repite el patrón de seguir la palabra clave, aun a instancias de repercutir y empobrecer el mensaje. Esto es una estrategia muy común dentro del llamado “marketing de contenidos”.

Ambos vicios, el tiempo y el tema, responden a la necesidad de reconocimiento que vive su punto álgido en Internet. Estos vicios nos llevan a que cada vez más autores recurran al Copy & Paste a la hora de escribir rápido sobre un tema que muchos de ellos no conocen en profundidad, por el mero hecho de ser vistos. Porque internet nos ha dado la oportunidad a todos para hablar, pero ahora nosotros deberíamos preguntarnos si tenemos algo que decir.

El peligro de los blogs corporativos

Con la evolución digital y el auge del periodismo de marca o el marketing de contenidos, muchas marcas se han abrazado a esto del contenido. Muchas de ellas sin tener vocación comunicativa y tomando esto como una mera promoción comercial, con los peligros que esto tiene. Son estas las que caen en el engaño que Bourdieu atañía a los periodistas. Estas marcas que segadas por lo atractivo de la audiencia en internet, hacen cualquier cosa para llegar a ella, aunque sea hipotecando su discurso y credibilidad a base de blogs estériles o canales sociales tergiversados.

No obstante, es normal ver una y otra vez el mismo mensaje; un mensaje que cambia las palabras y el tono pero deja intacto el significado. Y yo me pregunto ¿Qué valor aporta esto? Así como la potencia sin control, el posicionamiento por el posicionamiento y el contenido por el contenido no sirve de nada. No vale estar expuesto si no estás preparado para estarlo.

Observo muchas veces una comunicación en Internet impulsada por la búsqueda de audiencia por todos los medios, pensando en Google antes que en la idea y la relación con el stakeholders. Es decir, viejas manía en nuevos formatos.

Con el auge de las nuevas tecnologías de la información, hemos vivido una cierta democratización de las técnicas antes reservadas a las grandes empresas, pero sin embargo también se ha caído en cierta homogeneización y banalización de la estrategia comunicativa. Se observa cierta falta de verdadera comunicación de marca, que se subordina a la comunicación comercial disfrazada.

Es decir, se ha avanzado por un lado, pero hemos perdido por otro, tenemos mejores herramientas, pero no somos conscientes aun de las pocas capacidades o motivaciones de muchos de nosotros, ya sea por nuestra ignorancia y ambición.

Fast Blogger, una nueva rama del Fast Thinker.

Uno de los conceptos que más me gustan de Sobre la Televisión es el “Fast Thinking”. Bourdieu explica que la televisión ha creado un perfil de profesionales de la palabra que se han especializado por hablar a partir de ideas preconcebidas y tópicos que todo el mundo conoce y que no aportan valor. Bourdieu habla de unos pseudo-expertos que a partir de sus apariciones en diferentes platós ganan una dimensión que no es acorde a su estatus.

Según el sociólogo, estos expertos aceptan participar en los shows sin preocuparse por saber si podrán decir algo, poniendo de manifiesto que no están ahí para decir nada, sino para dejarse ver y ser visto. Un ejemplo de la máxima aceptada por muchos de que “ser es ser visto”.

Si extrapolamos estos Fast Thinkers al contexto actual nos podemos encontrar con los que podemos llamar (permítanme la temeridad) “Fast Blogger” o el Fast Blogging. Perfiles que están no para decir nada, sino para ser vistos, porque hoy en día ser es ser visto en Internet y aparecer en los parámetros de Google y las redes sociales.

Para ello no tienen más remedio que aparecer con la mayor frecuencia posible en Internet y a escribir “post” a intervalos regulares, artículos cuya función principal consiste en asegurarse que serán indexados por Google en las primeras posiciones o que tendrán un gran engagement social en base a la repetición.

Defiendo la idea de que existe un vinculo entre el pensamiento y el tiempo. Uno de los problemas que nos plantea internet es que se relaciona el tiempo con la velocidad. De esta forma concedemos la palabra a estos Fast Bloggers capaces de pensar y escribir a toda velocidad, entrando en un bucle de ideas y tópicos tan repetitivo como superfluo.

Perfiles capaces de escribir y sentar cátedra en unas condiciones que no todos podemos, perfiles que actúan y trabajan mediante ideas preconcebidas que no causen problema en su recepción. Ideas que por otro lado no pueden recibirse, porque ya han sido recibidas mucho antes.

Ahora bien, el principal problema de la comunicación siempre ha consistido en saber si se han cumplido las condiciones de recepción. ¿Tiene quien me recibe el código para descodificar lo que estoy emitiendo?. Es decir, ¿me están entendiendo? Cuando se emite una idea preconcebida, este problema está resuelto, puesto que solamente es un intercambio de tópicos.

Las ideas preconcebidas tienen la virtud de que todo el mundo puede recibirlas, y además, instantáneamente. Por el contrario el pensamiento es subersivo: Para empezar ha de desbaratar las ideas preconcebidas y luego tiene que demostrar las propias, lo cual lleva su tiempo y además es tremendamente complicado.

La circulación circular de la información o el Copy & Paste

Otra de las ideas de Bourdieu que me parece oportuno exponer versa sobre la “circulación circular de la información” o el Copy & Paste. Aparte de la cada vez más frecuente aparición de “Fast Thinkers” (o Fast Blogging y Fast Blogger en nuestro caso), otra realidad que el sociólogo observó en la televisión y que se puede extrapolar a internet es la circulación circular de la información. Esta práctica la entiendo como que son los periodistas y comunicadores los que más medios consumen y a partir de ellos componen su discurso.

Pierre Bourdieu expone que gran parte del trabajo del periodista es analizar y discutir sobre lo que hace la competencia para diferenciarse haciendo lo mismo. Esto es, informar sobre la misma realidad, y muchas veces bajo el mismo prisma, pero cambiando palabras, orden o tono.

Extrapolando esto a la actualidad, podemos decir que es una práctica más que común en los medios digitales (personales, profesionales y corporativos). Esta lucha por la audiencia y/o el engagement social provoca que el mensaje de fondo se homogenice, y el concepto de audiencia se simplifique.

Muchos de nosotros decimos lo mismo, cambiando las palabras, pero lo mismo al fin y al cabo. Muchos periodistas, gurús, “expertos”, bloggers y comunicadores basan sus post en la lectura de otros blogs así como se atreven a recomendar esta estrategia para garantizar el éxito del contenido. Un camino rápido y sencillo, una forma de Copy & Paste que crea una pobreza en los mensajes así como cierta sensación de enclaustramiento.

3 preguntas para acabar:

Todo lo que he plasmado aquí y he extraído del sociólogo francés, tiene muchas visiones. No es mi objetivo criticar la práctica de otros compañeros de profesión, sino hacer una reflexión recordando a los viejos maestros. Una pena que Bourdieu muriese antes de poder examinar estos tiempos tan interesantes.

Para acabar, me gustaría dejar 3 preguntas que Bourdieu se pregunta en su libro. Una serie de cuestiones previas que un comunicador debería hacerse a la hora de buscar una cobertura mediática ya sea en los medios tradicionales o los medios digitales:

  • ¿Estoy dispuesto a hacer lo necesario para que mi discurso pueda ser escuchado por todo el mundo?
  • ¿Merece ser escuchado por todo el mundo?
  •  ¿Debería ser escuchado por todo el mundo?

Preguntas que se pueden expresar de otra forma a la hora de examinar desde fuera y evaluar el contenido que se nos presenta:

  • ¿Tiene algo que decir?
  • ¿Está en condiciones de decirlo?
  • ¿Vale la pena decir ahí lo que se está diciendo?

En resumen, ¿Qué estás haciendo aquí?

Pero estas preguntas necesitan de una autocrítica a tal nivel que es muy difícil encontrar las respuestas adecuadas.

 

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